Trueque Mental de Robert Scheckley
- Adrian Gonzalez

- 14 may 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 22 may 2020

Hoy voy hablar de esta interesante novela. Es bastante particular en lo absurdo de la ciencia ficción que trabaja el autor. Y es lo bueno que tiene este libro. No dejaría de ser atractivo por el hecho de quitárselo, ya que el viaje a través de la mente me gustó mucho, yendo al caso de que hay más cuerpos que mentes es donde está lo absurdo y lo bueno. Es algo genial que no se detenga a explicar con que de alguna forma o experimento se duplican, es simplemente eso, hay de más, sobran y bueno, las agencias los usan para dar trabajo, ¿de qué quejarnos?
Todo comienza en la piel de un humano llamado Marvin Flynn (nuestro prota), una persona cualquiera que le gusta viajar. Ha recorrido los placeres de la tierra, pero el mundo espacial es lo que en verdad quiere ver. Para viajar con un cuerpo, debes de pagar viajes interestelares y eso sí que es caro, por eso se inventaron los baratos y viables trueques mentales. Que consiste solo en cambiar de mentes con quien quieras, sin importa que raza fuese, por un periodo de tiempo como el de unas agradables vacaciones en Marte. El planeta rojo sitiado por su propia raza (como otros planetas en este universo) y Marvin quiere conocer sus particulares centros turísticos. ¿Qué sería una novela sin la mala fortuna de nuestro protagonista? Con agudos sentidos eligió un hombre de lo más normal, un tal Ze Kraggash de cuarenta y tres años y con buenas referencias (para encontrarse con un cambia cuerpos, fugitivo de la ley). Este sujeto que no sabremos de que especie pudiera ser (es evidente que lo viene haciendo desde hace tiempo), hace tratos con varias personas al mismo tiempo, metiendo en problemas a nuestra víctima principal. Al caer en un reclamo de un Nemuctiano, el cual también pidió el traslado al cuerpo que ahora porta Marvin y como la ley de Marte lo dice; el que primero lo pidió, se lo queda ¿Qué es la mente sin uno? La muerte está próxima y solo le queda algo por hacer, El mercado abierto.
Entramos en un viaje solo de ida para Marvin encontrando personajes fascinantes y con absurdos métodos como el detective Urf Urdorf. Este se encuentra en una mala racha de ciento cincuenta y ocho casos sin resolver y eso, queridos amigos, le hace tener el optimismo de poder resolver la búsqueda del cuerpo terrícola, porque ¿Quién puede tener una racha de ciento cincuenta y nueve fracasos consecutivos? Claro que la lógica corre por parte de nuestro optimista marciano, en cuanto a Marvin, debe de buscar un cuerpo sustituto para no morir en la espera de hallar su recipiente humano. Como lo mencioné antes, hay cuerpos desperdigados por el universo de sobra y en alquiler.
En los diferentes mundos donde pasaremos las aventuras de Marvin, descubriremos distintas razas de características muy bien conformadas por el autor. Como si hubiera un universo atrás que lo respalda, y no hablo de planificación o escaleta de la novela, no, lo digo como si realmente todo lo que dice fuera a existir y reconociéramos cada una.
En post de algunas aventuras, llegamos a mi personaje favorito, un Lombrobiano llamado Juan Valdez, detective privado, quien se acerca a Marvin para ayudarlo a encontrar a su amada Cathy, de la cual se enamoró perdidamente en parte de su viaje. El concepto de nuestro nuevo amigo es la teoría de la búsqueda. Empieza a parafrasear cosas absurdas de como encontrar lo que estamos buscando, y al fin, resumiendo un par de páginas y spoilers, da con la conclusión de que la mejor forma de encontrarla es que ella lo encuentre. Eso no tiene mucho sentido ¿verdad? Bueno es lo que decía al comienzo y lo bueno de esta novela. Ahora dice Valdez que para que alguien que buscamos nos encuentre, debemos de ir a un lugar donde pueda encontrarnos, y este elige su ciudad natal. De seguro se preguntarán varias cosas y aunque las intente responder, es preferibles dejarlas así. Cuando llegamos a la ciudad, en la espera de la amada, el padre, la madre y el tío, lo encuentran, y el sigue estando en alguna parte del universo (hace rato nos fuimos de Marte) y de alguna manera con explicaciones que parecen lógicas, cada uno de los parientes termina justo en ese lugar, dando con la persona que buscaban, ósea Marvin y leyendo te quedas como: La teoría de la búsqueda es genial. Sí que lo es. Es rara, pero funciona.
El final tiene un encuentro con el cuerpo humano en un enfrentamiento con Kraggash. El autor encuentra una manera de entrar en un mundo paradójico y explica un concepto nuevo (el mundo retorcido), agregado a todo el universo que nos metió en la mente, dando un giro estupendo al final, con el que te quedas pensando un buen rato.
No voy a dar spoiler de nada más, quizás expresando algunos puntos frescos de la trama, se me fue un poco la lengua, o digamos los dedos. Dejo afuera una inmensa variedad de personajes y razas increíbles que se formuló Robert Scheckley, bien logradas con su justificada actitud y hazañas bien planificadas para la novela.
Es un libro corto (200 páginas) y eso lo mantiene en la fluidez, creo que siendo más largos y una que otras explicaciones, rompería la frescura y encanto, logrando que nos perdamos en los conceptos. Puedo decir que me quedé con ganas de más, pero estoy satisfecho con el cierre de la historia. Dio gusto haber encontrado este libro (Dediqué un posteo de como conseguí esta joyita en Instagram) y tener el placer de disfrutar cada parte absurda del “Truque mental”.
Si les que duda de que pasó con el detective y su racha negativa, la teoría de la búsqueda, el truque mental, el mundo retorcido y otras historias no nombradas (interesantes y divertidas) omitidas en este relato para no spoilear todo el libro, creo que deberían comprarlo. Se llevarán a casa una buena novela y un buen rato en el que invertir el tiempo en esta cuarentena.
Espero que tengan un agradable momento al leerme y puedan compartir esta entrada.
Saludos a todos, las escrituras de Qetra.





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