Neuromante - William Gibson
- Adrian Gonzalez

- 10 abr 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 22 may 2020

Siempre trato de ir leyendo distintos tipos de géneros, ya que tengo la suerte de tener una amplia biblioteca y aprovecho a sumergirme en diferentes épocas. Algo que siempre me interesó es como veían los escritores nuestro presente, lo que sería su futuro y es que, creían encontrar algo desorbitante, aunque, siendo nacido en los 80s y en vista de cual rápido progresó la tecnología, hay cosas con las que alucinas y nadie esperó que llegaran, no a esa velocidad, fue como si de un día a otro nos levantamos con la tecnología LCD y táctil, dejando atrás el tv a tubo y los celulares a botones. No tenemos autos que vuelen, pero si internet, y eso puede equipararse (más en tiempo de cuarentena). Precisamente en Neuromante no encontramos nada de eso. De hecho los vuelos a diferentes partes del mundo lo hacen en el convencional avión comercial. El actual. Si tiene una buena ciencia ficción sometida casi estrictamente a lo virtual, digo casi, porque también maneja implantes y robóticas fascinantes. Algo que no puedo dejar de decir es que nombra al disquete, el amado cuadrado de tres y medio. Pasábamos de usar uno, a partir los archivos en cinco partes, para poder descomprimirlo, y rogamos que no estuviera roto alguno o todo el esfuerzo era en vano. Viejos tiempos.
Siguiendo con la novela, que la elegí por estar escribiendo la tercera parte de Myself (dejo link para que puedan dar con la primera entrega desde amazon), la parte definitiva, y es algo que casi siempre hago (si es que tengo la oportunidad de empezar un libro antes de escribir un nuevo proyecto). Al meterme en esta ciencia ficción de terroristas cibernéticos y demás, sabia, y tengo, la trilogía completa en papel de la misma editorial (no suelo empezar una si no he adquirido la saga completa), lo que no esperaba era que al terminar la primera (Neuromante) que las dos siguientes (Mona lisa acelerada y Conde cero), estarían escritas ocho años al futuro (separadas entre ellas con la misma cantidad de años) de la historia de nuestro personaje principal, Case. Por esto cada una puede leerse de forma independiente sin sentir que falta algo de la historia.
Puedo decir que me gustó mucho la fluidez que tiene esta novela, muy armoniosa con tantos personajes y las variantes de tiempo real y el ciberespacio, en el que está constantemente cambiando Case. Es un personaje al cual lo importante lo tiene en mente siempre y no se deja pasar por encima fácilmente, aunque lo suyo sea irrumpir en la red, sabe cómo defenderse sin un teclado cerca. Creo que al no cambiar nunca sus cualidades el autor hizo bien. Dejándolo firme al carácter y su adicción. Corto o Artimage, el jefe, es muy interesante creado desde una memoria destruida y enloquecida de un veterano de guerra a un señor en con todas las normas. Molly es otra subalterna como Case, quien le acompaña, y tienen cierto rose de amor. Con sus implantes mecánicos es una seria arma de batalla. Es quien va al frente mientras Case le cuida la espalda. Podríamos decir que sabe ensuciarse las manos.
Las mentes de las IA donde todo se desarrolla y no quiero dar mucha información, porque sería un enorme spoiler, es algo que destaca mucho en la creación del autor. Nuestro querido Gibson las emplea y pone en muy alto riesgo que pasaría si soltamos su verdadero potencial dejándolas libres.
Algo que aprovecha muy bien son las conexiones entre sucesos dejando todo de forma natural, sin un Deux Machine que lo acompañe o casualidades poco demostrativas, la acción avanza y todo parece calar sin someterlo a dudas.
Una cosa que quiero destacar fuera de lo que es la ciencia ficción y todo complejo que interviene de ello en el libro, es una parte de sexo, si, este acto pasa entre Case y Molly, lo interesante es como Gibson utiliza los implantes cibernéticos y el entorno para hacer llevadero al acto de la narración sin obviar la ciencia ficción ni por un segundo.
Espero que les haya parecido interesante este artículo, y los espero para muchos más libros, que puedan disfrutar tanto como yo.
Saludos a todos.






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